domingo, 26 de julio de 2009

Barco prestado por portación de apellido

Cuando de luna de miel estuvimos en Lagoinha (Santa Catalina), teníamos un bungalow sobre la playa. Todo el día estábamos en la playa y yo miraba el mar y pensaba: "¡Qué lástima no tener algo para navegar en este lugar tan espectacular!".
Un día apareció un tipo con un Hobie cat 14. Como siempre me habían gustado los Hobies, a pesar que nunca había navegado en uno, me acerqué a curiosear. A poco de charlar, me pregunta el nombre. Cuando se lo digo, me mira asombrado: "¡¡¿Héctor Ezcurra?¡¡ ¿Qué sos del Héctor, el del Farallón?". - "Era mi abuelo". "¡Querido! ¡Si habré corrido regatas con Héctor, Francisco, Enrique, Agustín! Yo aprendí a navegar en sus barcos."
Seguimos charlando y escucho las palabras mágicas: "¡Cualquier día que quieras salir en el catamarán, no tenés más que pasar por casa y buscar las velas!". Así fue como tuvimos barco el resto de la estadía.
El primer día que lo uso, noto que las palas de timón no suben bien, por el salitre en el aluminio del timón. Pido unas herramientas, unas lijas, y un poco de grasa en el hotel y con un poquito de trabajo, las dejo 0 Km. Cuando se los devuelvo le comento que le había arreglado los timones y que ahora subían y bajaban perfecto. Me mira emocionado: "¡Igual que tu abuelo! ¡A bordo siempre estaba arreglando algo!".
(Nótese en la foto qué tubos y el traje de baño cortito como se usaba en esa época.)

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