sábado, 25 de julio de 2009

Picnic a bordo

Un sábado de mañana Papalo nos invitó a navegar en el "María" a Pablo y a mí, que éramos bastante chicos (¿9 o 10 años?). "No se preocupen, yo llevo el picnic". Salimos, y cuando estábamos bien lejos, frente a los juncales, Papalo le da el timón y la escota de mayor a Pablo y la escota del genoa a mí y propone: "Comamos". Había panes, un poco de lieberwurst y de queso y "el plato fuerte" eran los huevos duros. Cuando empieza a pelarlos... "¡Carajo!, ¡me olvidé de hervirlos!". Lo pensó un poco mejor, les hizo un agujerito arriba y otro abajo y... ¡ un chico de 9 años no se olvida más la fascinación de ver a su abuelo comerse media docena de huevos crudos !

3 comentarios:

Francis dijo...

Lo que recuerdo siempre son los tés con gusto a humedad, que Papalo siempre tenía a mano en el barco, asomarse por la borda, juntar agua del río con la pava y tomar te con gusto a barro, y por supuesto con azucar húmeda, un clasico inolvidable.

Héctor dijo...

¡Esas "Express" todas rotas y blanditas!

Juana de Ezcurra dijo...

Enrique modernizó el asunto, ahora le agregó los sobrecitos de Coffee Mate con el polvo todo duro como una piedra... ! Eso, yerba y azúcar para el mate cocido son el lujo máximo!

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